Hace algunos días veíamos en varios medios la aparición de un coche que se mueve con aire comprimido.
Durante estos días he intentado investigar un poco más, y sobre todo
esperar a ver si se confirmaba el ingenio y aparecian nuevas pruebas
sobre su funcionamiento. El motivo es que muchas veces lo maravillosa
que es una noticia suele ser directamente proporcional a lo separada de
la realidad que pueda estar.
La base de su funcionamiento
es el revolucionario motor, del que no dan exahustivos detalles por
secreto industrial. Según afirman, podría recorrer 200 o 300 km con un depósito, y llenarlo costaría unos 2 euros. Se podría recargar en estaciones de servicio capaces de inyectarle aire comprimido, o conectarlo a la red eléctrica para generar su propio aire comprimido en caso de necesidad.
El precio de este ingenio se situaría sobre los 5.500 euros,
aunque de llegar al mecado estoy seguro que se vendería por mucho más,
teniendo en cuenta que la competencia sería nula, y las ventajas como
coche urbano respecto a los que utilizan combustibles fósiles o incluso
eléctricos son claras. Se dice que Tata podría ser la primera en comercializarlos, por lo que seguiremos atentos su evolución.
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